
Una copa de vino a solas con ropa cómoda en un sillón, escuchando nuestra música favorita.
Un baño de burbujas en tina, respirando un aceite aromático suave.
Empaparse bajo la lluvia caminando lento y sonriendo mientras llegan pensamientos a nuestra cabeza.
Dormir solas abrazando una almohada y soñando sin timidez.
Dormir acompañadas con nuestros pies pegados a los pies de nuestra pareja. Un masaje relajante sintiendo como nuestro cuerpo va perdiendo la rigidez.
Una larga caminata a solas, meditando, recordando, planeando.
Abrir nuestra caja de recuerdos, ver regalitos, mensajitos en papel y lo que significo cada detalle guardado.
Tiempo para ejercitarse hasta agotarse, tomar agua y seguir haciéndolo.
Una noche para hacer el amor entregándonos hasta el orgasmo.
Un postre para disfrutar sin preocuparse de las calorías, deleitándonos con ese sabor que sabremos que se terminara pronto.
Una llamada inesperada ya sea de una persona del pasado o de una persona en nuestro posible futuro.
Unas sabanas limpias y frías al meterse a la cama.
Una película de comedia romántica con la compañía de un helado del sabor preferido disfrutándolos a solas en el sillón con una manta.
El álbum de fotos para recordar momentos inolvidables.
Un objetivo alcanzado en nuestra vida profesional que nos haga pensar en el próximo.
Comprar ropa, accesorios, zapatos, perfumes, productos de belleza algo para consentirnos por esforzarnos tanto en nuestras labores diarias.
Una cita para arreglarnos las uñas de las manos y los pies.
Comprar un mueble para nuestra casa que combine exactamente con nuestro ambiente.
Una pintura que ilumine el cuarto.
Un libro que nos llene el espíritu y nos deje un agradable sabor de boca.
Un poco de dolor para saber que seguimos vivas y sentimos.
Una siesta por la tarde de menos de una hora para seguir adelante.
Tener un día libre para no hacer nada.
Una visita a un café con una amiga para platicar de mil y un temas.
La risa, una carcajada que haga que te duela el estomago de tanto reír.
Conocer a una persona inesperadamente que te haga soñar.
Darse cuenta de que termino el sentimiento de tristeza x una persona que se amo.
Asistir a una fiesta, disfrutar y bailar de la compañía hasta el amanecer.
Dar el primer beso a nuestra pareja.
Aprender de un error cometido y levantarse para seguir adelante.
Leer un mensaje en nuestro celular de la persona que queremos que diga que esta pensando en nosotras.
Pintar nuestro espacio.
El par de zapatos viejos que conservamos como símbolo de compromiso con algo que nos hace feliz.
Abrir el closet y decir que no tenemos que ponernos cuando ya no cabe una prenda más.
Un baño caliente cuando regresamos de un día agotador.
Una noche de amigos, bebida, risas, baile, tal vez un karaoke que nos haga perder la timidez de cantar frente a personas y buena vibra entre todos.
Aire fresco pegándonos de frente, sintiéndolo en todo nuestro cuerpo.
Comprar flores para nosotras, llenando de color la habitación donde se encuentren.
Tantos placeres podemos tener como tan grande sean nuestras ganas de ser feliz, estos son solo algunos que leí en un libro además de otros que se me vinieron a la cabeza.
Perdonen nuestros placeres. Sandra Russo.
2 comentarios:
PARECE QUE SOLO CUANDO LOS PERDEMOS LOS VALORAMOS GRACIAS POR RECORDARMOS LOS PEQUEÑOS PLACERES.
guao, que padre, no todos esos placeres los he vivido, me esforzare por completar la lista saluditos divina
Publicar un comentario